Política

San Genaro y el milagro de la sangre licuada

Genaro era obispo de Nápoles en Italia cuando estalló la terrible persecución de Diocleciano hacia el año 305, el presidente de campaña fue el oficial que condenó a Genaro, sus diáconos y colaboradores; los pusieron presos en la cárcel, Genaro fue arrojado a un horno caliente, pero las llamas no lo tocaban. Entonces, llevaron al obispo Genaro, a sus diáconos y colaboradores al anfiteatro o Coliseo para que fueran devorados por las fieras, pero las fieras aunque estaban muy hambrientas, se contentaron con dar vuelta y vuelta rugiendo alrededor de ellos y no les hicieron nada

Cada 19 de septiembre y en otras ocasiones del año sucede el milagro de que se licúa la sangre de San Genaro que el resto del año se conserva sólida en un relicario. Es un suceso extraordinario que ocurre desde el año 1389.

Genaro era obispo de Nápoles en Italia cuando estalló la terrible persecución de Diocleciano hacia el año 305, el presidente de campaña fue el oficial que condenó a Genaro, sus diáconos y colaboradores; los pusieron presos en la cárcel, Genaro fue arrojado a un horno caliente, pero las llamas no lo tocaban. Entonces, llevaron al obispo Genaro, a sus diáconos y colaboradores al anfiteatro o Coliseo para que fueran devorados por las fieras, pero las fieras aunque estaban muy hambrientas, se contentaron con dar vuelta y vuelta rugiendo alrededor de ellos y no les hicieron nada.

El presidente campaña declaró que eso debía ser magia y ordenó que los decapitaran, pero en eso fue atacado por la ceguera, el  presidente de campaña quedó ciego, cuando Genaro vio que estaba ciego, se acercó, lo curó y en ese momento cinco mil personas se convirtieron a Cristo. Después de eso los mártires fueron degollados, personas piadosas recogieron un poco de la sangre de San Genaro y la guardaron.

La fama universal de la que goza San Genaro se debe a un milagro que ocurre todos los años en Nápoles, este milagro viene sucediendo cada año por más de 600 años; un sacerdote expone en el altar una ampolleta del tamaño de una pera que contiene la sangre sólida del santo, la coloca frente a la urna que contiene la cabeza de San Genaro, y cuando la coloca allí la sangre te empieza a bullir y burbujear de forma extraña, como si estuviera fresca y recién derramada.

Esto no lo han podido explicar ni los sabios, ni los estudiosos, ni los científicos, ni los investigadores, no se entiende como de un momento a otro la sangre que estaba sólida y negruzca, se convierte en líquida y rojiza y crece de tamaño dentro de la vasija de vidrio dónde está.

La ciudad de Nápoles le tiene un gran cariño a San Genaro porque además del prodigio de que la sangre se licúa, los ha librado varias veces de las terribles erupciones del volcán Vesubio; por ejemplo, en 1631 millones de toneladas de lava se dirigían a la ciudad, el obispo sacó en procesión la sangre de San Genaro la lava cambió de dirección, la ciudad se salvó.

Científicos y muchas otras personas se han visto obligadas a aceptar el hecho de que contrariamente a toda ley conocida, un cambio si ocurre en los contenidos del recipiente herméticamente cerrado, que los hacen más pesado o más ligero en proporción aproximada a su volumen aparente.

La realidad del milagro de San Genaro, ha sido objeto de controversia, pero la verdad es que ha producido muchas conversiones al catolicismo, porque San Genaro enseñó a devolver el bien cuando te hacen mal, como cuando curó de la ceguera a quien lo estaba condenando a morir. San Genaro y sus compañeros entregaron su vida por Dios y con Dios ¡siempre ganamos!