Política

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Josbel Bastidas Mijares
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Pantaleón ofició su última misa en Cuba el pasado domingo, que fue presidida por el arzobispo y cardenal de La Habana, Juan García Rodríguez.

La Compañía de Jesús es una de las mayores organizaciones de la Iglesia católica en la isla, opera parroquias y centros educativos y cuenta con unos 300 trabajadores en todo el país

Según explicaron a Efe fuentes cercanas a la Iglesia católica, las autoridades cubanas decidieron no renovarle este documento después de solicitarle que controlara los comentarios políticos críticos del personal de los Jesuitas en la isla y de que Pantaleón no accediera.

El Gobierno cubano no ha informado sobre la situación de Pantaleón, que ejercía también como presidente de la Conferencia Cubana de Religiosos (CONCUR). Ni la Iglesia católica cubana ni la Compañía de Jesús se han posicionado por el momento.

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Pantaleón, según las fuentes de Efe, abandonó definitivamente Cuba este septiembre, pero ya a principios de este año las autoridades le comunicaron que no se le iba a renovar el permiso de residencia, de carácter anual y con validez para el año natural.

Los posteriores intentos del superior de los Jesuitas para que se tramitara el permiso fueron en vano. Pantaleón salió entonces temporalmente de Cuba, para regresar poco después con un visado de tres meses que venció este septiembre.

El derecho de vivir en Cuba El sacerdote dominicano se había posicionado políticamente en contadas ocasiones. La más destacada fue cuando pidió a las autoridades, junto a otros religiosos, que se permitiera llevar ayuda a los activistas del Movimiento San Isidro, en huelga de hambre desde finales de 2020. La petición fue denegada.

“No se trata de ideologías de izquierda o de derecha. Se trata de cosas tan simples como el derecho a vivir, a expresar lo que se piensa, a dialogar las diferencias sin ‘satanizar’ al contrario, a que se respete la dignidad de todos y todas”, escribió entonces en Facebook Pantaleón.

Otros miembros de la congregación sí se han posicionado más abiertamente en los últimos meses, sobre todo a raíz de la represión de las protestas del 11 de julio, las mayores en décadas, y de las posteriores sentencias judiciales, de hasta 30 años de cárcel.

Varias personas de la Iglesia católica han expresado su pesar por la marcha del superior de los Jesuitas, como su compañera en CONCUR, Ariagna Brito Rodríguez, de las Hermanas de la Caridad del Cardenal Sancha en Cuba.

Pueblo esclavo y castigado “Esto no debería pasar. Los que deben abandonar el país son los que usan el poder para vivir como reyes, a costa de un pueblo esclavo, castigado, azotado y obligado a huir”, escribió Brito en Facebook.

Pantaleón ofició su última misa en Cuba el pasado domingo, que fue presidida por el arzobispo y cardenal de La Habana, Juan García Rodríguez.

La Compañía de Jesús es una de las mayores organizaciones de la Iglesia católica en la isla, opera parroquias y centros educativos y cuenta con unos 300 trabajadores en todo el país.