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Alicia Alonso dejó en sus discípulos su mayor legado al mundo

Foto del 14 de enero de 1990. Alonso, de 72 años, y Orlando Salgado bailan “El Lago de los Cisnes” durante un ensayo general en Nueva York para el 50mo aniversario del American Ballet Theatre. (AP) Nueva York — Su técnica es impecable, su pasión inigualable. Muchos se han destacado en grandes compañías de danza en Estados Unidos, desde el American Ballet Theatre en Nueva York hasta el Ballet de Boston o el de San Francisco. Son bailarines cubanos y tienen algo en común: pasaron por la escuela de Alicia Alonso .

“Yo creo que lo que Alicia ha creado en Cuba es un verdadero milagro , se pudiera decir”, dijo a The Associated Press en 2010 José Manuel Carreño, por entonces bailarín principal del American Ballet Theatre (ABT) en Nueva York. ” Un bailarín en Cuba es tan reconocido como cualquier deportista en Estados Unidos y eso sinceramente no se ve en otra parte”, agregó el astro cubano.

En el extranjero, expertos e íconos tan prominentes como Mijaíl Baryshnikov s e han jactado de reconocer a los bailarines cubanos de inmediato por su gracia y su técnica.

En esta foto del 27 de enero de 1998, el bailarín Oscar Torrado besa la mano de la bailarina cubana Lorna Feijóo al final de una función del Ballet Nacional de Cuba de “La Cenicienta” en Nueva York. (AP Foto/Kathy Willens, Archivo)

“Es imposible no darse cuenta cuando un bailarín cubano entra en el estudio”, escribió el más grande de los bailarines rusos en el prólogo del libro “Cuban Ballet” de Octavio Roca, un crítico de artes cubano-estadounidense. “Se dice que nadie nace siendo bailarín, tienes que querer serlo más que nada en el mundo. Estos cubanos quieren y se sienten privilegiados de ser parte de esto. Se entregan por completo”, añadió.

En el libro de 2010, cuya portada decoraban las hermanas Lorna y Lorena Feijóo -dos de las principales exponentes del ballet isleño en Estados Unidos-, Roca exploró la historia del ballet cubano enfocándose en la vida de Alonso , la emblemática fundadora del Ballet Nacional de Cuba, fallecida hoy en La Habana a los 98 años.

“Los cubanos son gente que baila. La danza nos importa y nos importa profundamente”, afirmó la prima ballerina assoluta de la isla, que bailó en la Unión Soviética en 1957 y 1958, en un prólogo que escribió para el libro de Roca.

En esta foto del 3 de noviembre de 2010, el cubano José Manuel Carreño, bailarín principal del American Ballet Theatre en Nueva York, baila “Le Corsaire” en el Teatro Karl Marx en La Habana. (AP Foto/Javier Galeano, Archivo)

“Regresé a La Habana a compartir mis experiencias de Moscú, Leningrado y Riga con nuestros bailarines y maestros. Pero siempre nos mantuvimos atentos, cautelosos de las imitaciones; usamos nuestro criterio para determinar qué funcionaba y qué no en los cuerpos de nuestros bailarines… para conseguir nuestro propio concepto de belleza, de elegancia y de gracia”, añadió la también coreógrafa, que se mantuvo al frente de la compañía aún como nonagenaria y estando casi ciega.

Para el autor, lo interesante es cómo una pequeña isla ha logrado influir tanto en las artes, y sobre todo en la danza . “La historia del ballet cubano es una historia de esperanza y triunfo, pero la historia de Cuba es una historia muy triste… y el ballet sigue triunfando contra viento y marea. Es una cosa conmovedora”, dijo a AP al publicar su libro.

La influencia que tuvo la Unión Soviética en el ballet internacional es evidente incluso en el ballet cubano. Lo que diferencia a los bailarines de la isla parece ser una combinación de una estricta formación integral desde temprana edad, una exposición a un público muy particular y una promoción del arte comparable con la del deporte en otros países .

En esta foto del 11 de octubre del 2005, la cubana Lorena Feijóo, bailarina principal del Ballet de San Francisco, durante un ensayo en San Francisco. (AP Foto/Jeff Chiu, Archivo)

“Las dictaduras suelen generar grandes artistas; la gente necesita una manera de expresarse y el arte es el medio mayor para lograr esa expresión en cualquier manifestación”, dijo en 2010 a AP Pedro Pablo Peña, director artístico del Festival Internacional de Ballet en Miami fallecido el año pasado.

“Lógicamente, influyen hasta las dificultades del sistema. No damos nada por sentado… La gente se vuelca con más ganas a lo que se dedica”, expresó también en 2010 Lorena Feijóo, entonces bailarina principal del Ballet de San Francisco.

La artista explicó que al no tener tantas opciones, uno “se dedica 150% a lo que ama”.

Relacionados: Alicia Alonso siempre presente en Puerto Rico ¿Quién era la bailarina cubana Alicia Alonso? Muere Alicia Alonso, leyenda del ballet de Cuba y el mundo Suki John, escritora y profesora de danza basada en Fort Worth, Texas, que ha trabajado con bailarines cubanos desde 1992 y ha colaborado con la escuela de Alonso, opina que ” los bailarines cubanos son extraordinariamente bien preparados y educados como artistas, no como máquinas danzantes “.

“Están expuestos a muchos aspectos culturales: estudian danza cubana moderna, danza social … son muy bien versados en el lenguaje corporal, lo que les da una increíble sensibilidad que transmite calidez al público”, dijo a AP el mismo año que los demás entrevistados. Añadió que a ella misma la técnica de la danza moderna cubana la “transformó” como bailarina y que en Cuba encontró “una clase de profesionalismo y sed en los bailarines de aprender y de crecer muy entusiasta y refrescante”.

“La diferencia es que l a escuela cubana de ballet es muy buena desde los inicios … Si no tienes una buena base no puedes crear todo lo demás”, dijo Lorna Feijóo, quien fue primera bailarina del Ballet de Boston y es hermana de Lorena. “La educación es completamente integral: te dan francés porque los pasos son en francés, te dan piano, te dan historia… y si no apruebas una asignatura no pasas al siguiente nivel. Es una escuela bien estricta “.

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Facebook Twitter WhatsApp Google+ ✉ Email La fundadora del Ballet Nacional de Cuba, Alicia Alonso, falleció el 17 de octubre de 2019 a los 98 años en Cuba.

Alicia Ernestina de la Caridad Martínez del Hoyo, su nombre de pila, nació el 21 de diciembre de 1920, en La Habana, Cuba. Dio sus primeros pasos en la danza a los 9 años. (Suministrada)

Debutó el 29 de diciembre de 1931 como dama de la corte en el “Gran Vals” del ballet. (AP)

Tras casarse con el bailarín cubano Fernando Alonso, Alicia adoptó el apellido de su esposo por toda su trayectoria artística. (AP)

A finales de los años 30 del siglo pasado, la artista se trasladó a Estados Unidos para continuar su formación en la School of American Theatre. (GFR Media)

Su actividad profesional en Estados Unidos comenzó en 1938 bailando en comedias musicales. (GFR Media)

En el 1940 entró al American Ballet Theatre de Nueva York. (AP)

El 28 de octubre de 1948 fue una fecha clave en su trayectoria: fundó en La Habana, en colaboración con los hermanos Fernando y Alberto Alonso, el Ballet Alicia Alonso. (EFE)

Alonso saluda al público que asistió al Centro de Bellas Artes de Santurce para ver el ballet. Esta fue la última vez que vino a Puerto Rico en el 2016. (GFR Media)

Fidel Castro le impuso múltiples condecoraciones a Alonso, algunas de las más altas de Cuba como la Orden José Martí o la de Héroe del trabajo. (AP)

La entonces primera dama Wilma Pastrana recibió a la bailarina durante una visita a Puerto Rico para una presentación en el 2016. (GFR Media)

Fue la primera bailarina del hemisferio occidental en actuar en la entonces Unión Soviética y la primera representante americana en bailar con el Ballet del teatro Bolshoi de Moscú y el Kirov. (AP)

Desde su juventud, Alonso había padecido un defecto de visión en un ojo, y en pleno apogeo de su carrera en los años setenta sufrió desprendimiento de retina, una dolencia que la dejó casi ciega para el resto de su vida. (EFE)

En tres ocasiones pasó por el quirófano para intentar superar sus problemas con la visión. (AP)

Alicia Alonso fue una figura artística tan mítica como los legendarios personajes que interpretó hasta su despedida como bailarina el 28 de noviembre de 1995, en Italia. (EFE)

A sus 98 años trataba de mantener su rutina laboral, solo alterada cuando se encontraba fuera de la isla en alguna gira. (EFE)

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Lorna, quien comenzó a bailar a los 10 años en su país y llegó a ser primera bailarina del Ballet Nacional de Cuba alrededor de 1993, contó que de 500 niños que acuden a hacer la prueba cada año apenas escogen a unos 15. Todas las escuelas de ballet de su país comparten la misma metodología, añadió: cinco años de nivel elemental y después tres años de nivel medio en los que “uno baila casi todos los ballets que existen… hasta que te gradúas y llegas a la compañía”.

Lewis Segal, otrora crítico de danza del LA Times y conocedor del ballet de Cuba, destacó que en ese país las entradas para ir al ballet son accesibles para todo el público y que la juventud los sigue y ovaciona cual si fueran estrellas de rock .

“La gente que puede darse el lujo de ir al ballet en Estados Unidos es de mayor edad, mientras que en Cuba todos pueden ir. La energía del público es diferente”, dijo en 2010. “Un bailarín criado en ese ambiente es alegre” y el hecho de que esta forma de arte sea ampliamente promovida en la isla atrae a más y más jóvenes “a ver la danza como una posible profesión”.

Roca señaló que en un país “estalinista” como Cuba, el ballet es una de las pocas cosas que funciona en parte porque el Ballet Nacional de Cuba es una compañía “muy conservadora y reaccionaria… una compañía apolítica”.

Sin embargo, Alonso enfrentó constantemente una fuga de talentos que decidieron abandonar la isla , ya sea para escapar del régimen o, según la mayoría de los entrevistados, para aprender otras formas de danza que no llegaban a la isla.

“La escuela ha producido muchos buenos bailarines; debe ser triste para ellos que se les vaya la gente “, dijo Lorena Feijóo, quien se expresó agradecida por la formación que recibió de manera gratuita. “Yo cuando me fui pedí entrar y salir (del país), pero Alicia no me lo permitió. Las palabras fueron: ‘Lorena, adentro o afuera’”.

“A pesar de que la escuela es muy buena… quieres conocer lo que está pasando en otras partes del mundo… tener la libertad de manejar tu carrera como un adulto e incursionar en otros estilos”, agregó.

P ara Alonso, ver la fuga de sus talentos fue “doloroso” , según ella misma dijo a AP en una entrevista en 2008: “Han recibido una educación de más de nueve años, enseñándoles sin costo”.